2 de agosto de 2018

Nokia quiere ir más allá del factor nostalgia en la fabricación de sus teléfonos móviles.


Nokia ha buscado su recuperación en el factor nostalgia.

Nokia anunció hace unos días una reducción en sus pérdidas, de cara al futuro el fabricante espera volver al beneficio gracias a la promesa de negocio que presenta el 5G. Sin embargo el fabricante no ha querido dejar atrás la fabricación de terminales basándose en ese factor nostalgia que todavía representa para muchos clientes. Su idea de fabricar terminales era hasta ahora su punto clave.

Sus responsables repiten allí donde van que quieren volver a conquistar el mundo, pero esto será algo difícil de conseguir lanzando un terminal sin apenas beneficios como es el Nokia 3310. Para colmo, los consumidores se alegran por ver estos lanzamientos pero pocos llegan a comprarlo.

Nokia 3310, producido a inicios del año 2000
La marca Nokia se ha devaluado con el tiempo.

Nokia valía 22.500 millones en 2008 siendo la marca más valiosa del mundo y cayó a 1.500 millones en 2014, algo que no ha conseguido remontar a unos actuales 7.800 millones. Es una buena noticia haber quintuplicado el beneficio en sólo cuatro años, pero queda mucho camino por recorrer.

Nokia es una marca que significa algo para millones de personas y además significa lo mismo en distintos países. Una marca que transmite simplicidad, calidad y fiabilidad pero que a la hora de la verdad no cubre las necesidades de los usuarios actuales.

Algo de lo que el propio fabricante es consciente y por eso quiere apostar por la venta de Smartphone de mayor gama, que de paso le aporte más beneficio. Su reciente alianza con Google le permitirá ofrecer precios competitivos, apostando por las verdaderas necesidades del mercado.

Importante no cometer errores del pasado.

Nokia superó en ventas a Motorola en 1998 y lideró el mercado hasta abril de 2012, al que superó Samsung. Una serie de decisiones no acertadas hizo que el mayor fabricante de móviles fuera recordado por todos como lo que fue, no como el terminal que uno adquiere.

El primer error que cometió Nokia fue fabricar un terminal para cada cliente, llegó a tener en producción hasta 96 modelos en todo el mundo. Algo que no era rentable ni práctico en un mercado global donde los lanzamientos de Smartphone ya se anunciaban para todos los mercados.

El segundo error fue el rechazo de la pantalla táctil en 2004, algo que los directivos rechazaron ebrios de tanto éxito. No escucharon la propuesta. Y la idea más pronto que tarde llegó a los principales rivales que ahora lideran el mercado.

Nokia apostó por Meego mientras Android triunfaba en el mercado
El tercer error fue el intento por mantener Symbian cuando este sistema no estaba adaptado para utilizarse en un Smartphone. La apuesta por Meego llegó tarde y además de un gasto innecesario fue una pérdida de tiempo para después apostar por Windows, en un mercado ya liderado por Android.

Ahora Nokia tiene una mentalidad más actual y quiere sorprendernos no sólo con nuevos terminales nostálgicos tipo Nokia 8110, también con grandes joyas como el Nokia X5 que llegará pronto a España. La aceptación de los clientes en pleno auge del mercado chino, marcará el resto de la historia.

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